BETO EN EL CAMINO
POR ALFREDO BARRERA, SECRETARIO DE DD.HH, GUARDA DE LA LÍNEA D.
I – Villa Constitución
Previo a las elecciones presidenciales 2019 a Beto lo invitaron a una mesa que tenía el objetivo de buscar la unidad sindical y ser parte de los lugares donde se debatieran las decisiones para poder derrotar al macrismo.
La cita era en Villa Constitución, una localidad de gran importancia en la historia del movimiento obrero organizado.
En su auto viajabamos él, Daniel Villavicencio y yo. Después de sonar una playlist de tangos escuchamos Talking Heads.
“Well, we know where we’re goin’ yo tenía este disco en vinilo”, dijo.
Un indescifrable Beto, que de pronto podía debatir si Talking Heads era New Wave, No Wave o Art Rock. Durante el viaje los tres aportamos un poco sobre lo que sabíamos de las bandas de culto de los años 80.
Una charla sobre música de culto, de nicho, para especialistas, con Beto que era hincha del movimiento popular más grande de la Argentina: Boca. Esa dualidad que algunos plantearían como contradictoria.
Llegamos a VIlla Constitución, Beto fue la atención de muchos con su exposición, como siempre, buscando esa unidad ante el enemigo que era más grande que nuestras individualidades.

II – Lo performático y la formación
El tiempo con él era siempre formativo. Música, política, sindicalismo, literatura, fútbol, películas y series. Y era formativo desde la experiencia y lo performático: los que venimos unas generaciones atrás aprendimos detalles de la caída del muro y la disolución de Yugoslavia con Beto y sus amigos. Junto a Etcheto y el Tano Pisani recreaban esas discusiones que tenían entre ellos 30 años atrás sobre de qué lado quedar ante el desmembramiento de Yugoslavia. Mirábamos incrédulos cómo esas personas discutían con tanto énfasis un tema que para nosotros era lejano, con poca importancia en nuestras realidades. Era muy gracioso, por momentos se peleaban de verdad por sus posiciones antagónicas, pero alguien descontracturaba con un chiste porque amén de serio era algo muy chistoso. La realidad es que nos íbamos de ahí queriendo saber quién era el Mariscal Tito y por ende nos llevábamos recomendaciones de libros o películas.
Formativo, siempre formativo
Para los que venimos de la escuela de Néstor Etcheto que siempre nos dice que el delegado tiene que saber lo que pasa en todos los sectores del subte, no solo en el propio. O de la escuela de Virginia, que siempre nos indica que es importante saber sobre los las compañeras y compañeros, de ir más allá de lo laboral y sindical, de interiorizarnos de sus preocupaciones cotidianas, ocuparnos de sus inquietudes e intereses y acompañarlos. Beto nos impulsaba a leer el diario, a saber lo que pasa en el país y en lo global, que es lo que pasa en otros ámbitos, en otros gremios. Siempre ampliar la mirada.

III – Razonar soluciones
La última llamada telefónica con Beto fue para avisarle que tenía que ir a una reunión para resolver una posible sanción ante un incumplimiento nuevo, un caso que nunca habíamos tenido.
En ese intercambio comentamos sobre el argumento a dar en la discusión, siempre de manera propositiva pero firme. Mientras hablábamos me di cuenta que estábamos en la misma sintonía con lo que habíamos pensado con los delegados del sector. Lejos de ser un autoelogio me di cuenta de que la virtud de Beto, al escucharlo en mil plenarios, otras tantas ponencias en auditorios, en conversaciones en el sindicato donde siempre nos abría las puertas, en charlas varias, era su carácter docente. Llegar al punto de razonar una solución y argumentación tal como lo iba a hacer él ante la empresa era como rendir un examen difícil y darte cuenta de que estabas bien, porque Beto enseñaba bien, enseñaba a no chocar.
IV – Estamos bien
Espero, Beto, sepas que el tiempo no fue en vano. A las conquistas que lograste junto al colectivo que formaste, los que venimos atrás pensamos que hay que sostener aquello y seguir peleando hasta que no quede ni un gramo de asbesto en el subte y aún más allá, hasta reducir la jornada laboral.
Cuando analizabas, Beto, al capital concentrado, decías que siempre genera una crisis para re acomodarse, acumular y asegurarse ganancias conforme avanza el tiempo. Vos también veías que de alguna manera íbamos a derrotarlo en batallas, había que trabajarlo, con paciencia.
Ahora pienso que cuando estacionaste el auto llegando a VIlla Constitución y se apagaba la música, se terminaba Road to Nowhere de Talking Heads y al final de la primera estrofa cerraba una frase que por desafiante, pretenciosa, irónica y firme, bien podrías haberla adoptado diciendo con esa sonrisa de tranquilidad de siempre:
–El futuro es seguro, danos tiempo para solucionarlo.
*podés escuchar la siguiente playlist con versiones de Road To Nowhere mientras leés la carta:
