COLAPSO: LÍNEA B

POR SECRETARÍA DE SALUD LABORAL (AGTSyP).

La Línea B se acerca al colapso. Ni SBASE, la propietaria legal de la infraestructura y red del subte, ni EMOVA (ex Metrovías), la concesionaria, parecen preocuparse por las condiciones técnicas y de seguridad de un transporte que usan casi 5 millones de personas mensualmente. AGTSyP-Metrodelegados viene denunciando y alertando la situación límite. La desasbestización y la renovación de la flota aparecen como la forma de resolver de manera está problemática que se vuelve urgente ante la desidia de la patronal y del Gobierno de la Ciudad.

La Línea B de Subte une El Luna Park con el Cementerio de Chacarita. Tiene 17 estaciones, 11.8 kilómetros que unen dos cabeceras, Leandro N Alem y José Manuel de Rosas. La cantidad de pasajeros es alta y fluida. Es decir, hay mucha gente que se sube y se baja en las distintas paradas de la línea. En horas pico incrementa. Según estadísticas oficiales (www.estadisticaciudad.gob.ar) transportan a 4.780.000 de personas por mes. Las condiciones técnicas y de seguridad no están dadas para transportar a esa masa de gente.

Algunas formaciones tienen problemas de frenos; las alarmas de salón se encuentran anuladas impidiendo que el pasajero de aviso al conductor en caso de emergencia (incendio, descompensación de una persona, etc.) o que el conductor sepa si se ha generado una apertura manual de puertas en cualquier parte del trayecto ya que no poseen presión neumática para el cierre. Estos coches producto de su antigüedad no poseen intercomunicador ni cámaras.

El grueso de la flota son 21 formaciones Mitsubishi, importadas en 1996 desde Japón luego de 35 años de servicio. Entre 1996 y 2002 tuvieron mantenimiento pero entre 2002 y 2012, por la necesidad de mantener en servicio un número suficiente de formaciones, se reemplazó el mantenimiento profundo por el mantenimiento de componentes específicos.

En 2012 la Legislatura establece las nuevas condiciones del servicio, Metrovías firma el nuevo contrato y en 2013 se incorporan los trenes CAF5000. Se retoma el esquema de mantenimiento general profundo.

Sin embargo, de las seis formaciones adquiridas solo dos prestaban servicio y con una alta tasa de averías, mientras que las otras cuatro no circulaban por falta de repuestos. Esto se tradujo en un mayor número de kilómetros recorridos por los Mitsubishi que al no poder ser detenidos sufrieron el atraso de los distintos tipos de mantenimiento.

Al defectuoso mantenimiento, se le agregó otra problemática. A comienzos del año 2018, los compañeros del subte español alertaron por la presencia de una sustancia cancerígena en los coches CAF5000, EL ASBESTO. El sindicato realizó la correspondiente denuncia.

En febrero se retiran de forma definitiva del servicio aunque recién en diciembre SBASE confirma la presencia de asbesto. Durante cinco años estuvieron circulando en la línea trenes con asbesto comprados por el Gobierno de la Ciudad. Hacía diez años que regía la prohibición nacional sobre su uso. Ni a la empresa ni al Gobierno de la Ciudad le importo exponer la salud de pasajeros y trabajadores.

En 2019 se conoce, como era previsible, que los coches Mitsubishi también contenían asbesto diseminado en múltiples componentes del tren y el reclamo del gremio derivó en un proceso de desasbestización que aún no se completó.

La construcción de un área de descontaminación de asbesto en la fosa de vía 4 del Taller Rancagua (donde se reparan y se hace el mantenimiento de estas formaciones) le restó operatividad a las tareas de mantenimiento en el taller. A esto se sumó que los CAF 6000 presentaron un acumulado de Km, y un faltante de repuestos críticos. Además, se le encontraron piezas con asbesto.

Debido a que estas formaciones se alimentan por catenaria y nunca se adaptó el taller a esto (está preparado para recibir formaciones que se alimentan mediante tercer riel) nunca pudo realizarse algún tipo de mantenimiento. Así, la cantidad máxima de formaciones que tendría que haber circulando en horario pico para brindar un buen servicio es imposible de cumplirse. La fatiga del material, el mal manejo de la crisis del asbesto junto a las políticas de reducción y falta de inversión en mantenimiento derivaron en una inadecuada infraestructura y faltante de personal.

En la actualidad, en el subte, tenemos 3 muertos de cáncer por exposición al asbesto. Hay además 78 trabajadores afectados por dicha exposición. El resto de los trabajadores de tráfico, talleres, limpieza y estaciones, de aquellos que deambulan trabajando en la red como los más de 4 millones de pasajeros que usan la línea mensualmente, se encuentran expuestos a enfermar por asbesto o de sufrir accidentes graves por el estado de deterioro de las formaciones. La única solución ante el riesgo que genera el asbesto y la falta de mantenimiento es la compra de formaciones en una cantidad suficiente para reemplazar todos los trenes obsoletos y contaminados.

El sindicato del subte, AGTSyP, se encargó de señalar lo que permanecía oculto en los trenes importados de España por el Gobierno de la Ciudad. Después de correr ese velo, SBASE admitió la presencia de asbesto e inicio un proceso de desasbestización. Hoy los trabajadores piden evitar la tragedia. No se puede atar con alambre formaciones antiguas y con asbesto. Declarar el estado de emergencia de la Línea B y la urgente compra de formaciones aparece como la única solución real para cuidar la vida de trabajadores y usuarios.

Hacia fines del año 2022, la empresa SBASE lanzó un proceso de data-room con el objetivo de comprar coches para la Línea B. El proyecto consiste en la compra de 16 formaciones para la Línea B, a fin de reemplazar la flota Mitsubishi, de 60 años de antigüedad.

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