MICRORESISTENCIAS OBRERAS EN LA DICTADURA.

POR TANO PISANI, CONDUCTOR DE LA LÍNEA B Y SECRETARIO DE CULTURA DE AGTSyP.

Resistencia obrera

Muches creen que fue prácticamente nula la resistencia de les trabajadores durante la última dictadura militar, sin embargo, existieron muchísmos conflictos y, aunque parezca imposible, varios de ellos resultaron exitosos.

Este es el caso de les compañeres de la línea 304, quienes se animaron a parar en medio del terror.

“Antes de la guerra de Malvinas hicimos un paro con olla popular porque no nos pagaban los sueldos”, nos cuenta Julio Lopez, uno de los choferes que participó de aquellas jornadas de lucha.

“Nos juntábamos en la terminal que estaba en un descampado de Beccar, ocho días estuvimos parados”, recuerda Lopez, actualmente jubilado. “Fue complicado, pero lo ganamos y a partir de ahí mejoraron mucho las cosas”, añade.

En aquella época, Julio era conocido como Margarito, apodo que se ganó por un famoso personaje de TV de los años 70.

En los lugares de trabajo es muy común poner sobrenombres, en la 304 existían varios: “Estampilla”, “Desayuno Hawaiano” y el más llamativo, “El hermoso Brummel” (nombre de la película de la década del 50 protagonizada por Fidel Pintos e Irma Roy) que hacía alusión a la “pinta” que tenía el compañero,

Margarito trabajó en varias líneas. En el `82 era uno de los choferes de la 304, y a pesar de que su cuñado era el Presidente de la empresa, nunca dudó en pelear a la par de sus compañeres.

“Jamás fui delegado, pero en todos los conflictos que hubo huelga, paré, aunque no estuviese de acuerdo con alguno de ellos. Siempre odié al carnero, cuando alguien carnereó ahí nomás le corte el rostro”.

Choferes línea 304

Antes de la huelga del `82, en enero del `78 los choferes de la 304 ya habían trabajado a reglamento porque no les pagaban el aguinaldo.

“A pesar del miedo que imperaba tengo lindos recuerdos de aquellas experiencias, sobre todo por la gran unión que existía entre los compañeros. Además, la UTA nos acompañaba, era otra época”, aclara.

Testimonios como el de Julio, reflejan la tradición de la clase trabajadora en Argentina, de pelear por sus derechos, de organizarse y por suerte también de ganar, aun en condiciones tremendamente difíciles.

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