EL VERDADERO DEBATE NO ES LA LEGALIDAD DE LA HUELGA SINO CÓMO GANARLA

POR JORGE MÉNDEZ, SUBSECRETARIO DE ENCUADRAMIENTO, TALLER CATEDRAL.

Hace pocos días se conoció que, mediante un decreto, el actual Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, dispuso que las empresas de subterráneos, colectivos y recolección de residuos garanticen niveles mínimos de servicio ante la realización de medidas de fuerza gremiales..

Con motivo de esta noticia, vale recordar que no existen conflictos legales o conflictos ilegales. Lo que existen son conflictos que se ganan y conflictos que se pierden. La historia de la clase trabajadora está atravesada por miles de ejemplos que lo demuestran. Los trabajadores y trabajadoras del Subte, de hecho, podemos dar fiel testimonio de ello. Citando al abogado laboralista Lucho Ramírez: “Si ganamos, se cagan en la legalidad, pero si perdemos, aún haciendo todo legal, vamos derecho a la máquina de picar carne”. Así de simple.

El debate no es cómo llevar a cabo una huelga legal, sino cómo ganarla, y para eso debemos generar antes las condiciones materiales. En definitiva, hablamos de una disputa de clases, y hoy podemos encontrarnos frente a una etapa bisagra.

Las patronales, con absoluta lucidez, vienen ejecutando desde el 2015 políticas clasistas. Para entenderlo, sólo basta tener una mínima comprensión de texto o de lo textual… ¿acaso no fue claro González Fraga en el 2016 cuando dijo: “les hicieron creer que podían cambiar de celular, de televisor, o irse de vacaciones donde y cuando querían?”. Una frase que no requiere demasiado ejercicio intelectual para comprender lo que sucedió en aquellos años, que fue una enorme transferencia de ganancias a manos del capital. Les molestaba el “fifty fifty”, y esa transferencia de ganancias no mermó ni siquiera en el gobierno de Alberto Fernández.

También quedarán para la posteridad las frases del actual Secretario de Trabajo, Julio Cordero, en el año 2023 cuando se debatía por aquel entonces lo que ya es un común denominador a nivel mundial, la reducción de la jornada de trabajo. Cordero, en su intervención, decía “¿Trabajar menos para qué? ¿Para hacer qué? ¿Acaso está mal trabajar?”.

Aquello fue la antesala de lo que vino después y hoy sigue in crescendo, sueldos magros que generan que muchos trabajadores ocupen sus tiempos libres en otros trabajos que les permiten, apenas, subsistir.

Planteado esto, el eje central que tenemos por delante es una auténtica lucha de clases, la cual debe ser abordada en dos sentidos: el reparto de la riqueza, y la disputa por el tiempo libre que nos permita acceder a la educación, al esparcimiento, a la recreación, al descanso, etc., como venimos proponiendo y sosteniendo desde hace tiempo desde nuestra organización: Trabajar menos para trabajar todos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *