EL ROCK HA MUERTO

JORGE “TANO” PISANI, CONDUCTOR LÍNEA B, SEC. CULTURA AGTSYP

Un argentino varón promedio, porteño y machista, necesita mucho de la autovaloración para legitimar su identidad, pero por sobre todo necesita la valoración de los demás, y es por eso que desde hace años se la pasa constantemente proclamando la “muerte del rock” (sobre todo ante la aparición de propuestas novedosas dentro del género). Esto se debe a varios motivos: en primer lugar, porque aquellos que disfrutamos de escuchar estilos como el jazz, solemos colocar la vara muy alta en cuanto a gustos y análisis musicales, y también, por qué no decirlo, por el perfil excesivamente “criticón” de quienes vivimos por estos lares, sin descartar por supuesto al machirulismo, todos factores que necesitarían de otra nota aparte para intentar siquiera explicarlos y desarrollarlos.

Seamos honestos, no se puede negar que en las últimas décadas el género del rock no viene transitando por su mejor momento. Sin embargo el algoritmo virtual, tan criticado y demonizado en la actualidad, recomienda cada tanto propuestas musicales muy interesantes y disruptivas para quienes tenemos buen oído.

Y en eso llegó Fidel…

Les que militamos en las huestes de la izquierda revolucionaria solemos usar la frase: “y en eso llegó Fidel…” para referirnos a situaciones en las que todo está difícil y de pronto vemos la luz. Algo así significa la aparición sorpresiva de este dúo de Québec, Canadá, francoparlante para algunes, pero para nosotres tal como dicen sus propios integrantes Klek y Khn: oriundos de otro planeta.

Angine de Poitrine vino a romper un poco con la inercia musical, a demostrar que la creatividad y el virtuosismo siguen siendo fundamentales en la música. No voy a entrar en cuestiones como la competencia con la IA porque sinceramente no sé a dónde puede llegar eso, pero es justo decir, y evadiendo todo eufemismo posible, que estos pibes ¡son tremendos!

Los detalles musicales se los vamos a dejar a les especialistas… sólo es pertinente comentar que usan notas microtonales causando sorpresa e incomodidad a los oídos acostumbrados a la clásica escala pentatónica. Con estos recursos recorren ritmos del Este europeo, India, Arabia, China, y hasta coquetean con tintes de malambo argentino. El batero Khn la “descose” bancando las sólidas bases y sosteniendo un groove imperturbable.

Algunes llaman a este subtipo de rock “math rock” o “rock experimental”, muchos chabones (y no usamos el inclusivo porque, no casualmente, todos son hombres) parecieran esforzarse y dedicar su tiempo a buscarles similitudes con otros grupos o artistas. Pero a esta altura de la historia, es sabido que en la música todo está ya creado y nada puede ser 100% original ¿será por eso que Pitágoras la equiparaba con las matemáticas? Por supuesto que podemos encontrar influencias de genios como Zappa, o bandas increíbles como Primus o King Crimson… pero ¿por qué esto debería molestar o implicar una valoración negativa? Los marcianos de Angine… nos volvieron a demostrar a los incrédulos que el rock NO MURIÓ… por suerte. ¿Por suerte?

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