MI COMPAÑERO DE LUCHA
POR NÉSTOR SEGOVIA, SECRETARIO GENERAL AGTSYP
Yo no sé si era mi amigo, pero sí sé que era mi compañero de lucha. Era mi compañero en las peleas contra la empresa y contra los gobiernos que fueron pasando. Nos poníamos espalda contra espalda y luchábamos para formar este sindicato y fortalecer a los compañeros de base del subte.
Hace 30 años que lo conocí, y calculo que durante 25 años nos comunicamos prácticamente todos los días. No había un día en que yo no lo llamara o él no me llamara a mí. Esas llamadas pasaban por , consultas, felicitaciones y también muchas discusiones fuertes por diferencias políticas o gremiales, pero siempre terminábamos llegando a un acuerdo.

Nunca compartimos un almuerzo o una cena fuera del trabajo. Sí, miles de cafés en bares que concluían en alguna reunión. Él siempre confiaba en mí y contaba conmigo. Los acuerdos que cerrábamos, ambos los cumplíamos. Él me defendía a mí y yo lo defendía a él. Siempre respetamos lo que decía la base; ese era nuestro lema.
Era un Secretario muy humilde y sencillo. Había cosas de él que a veces me molestaban, como por ejemplo ir a reuniones importantes con bermudas y ojotas. Pero era “el Beto”, él era así.
Podría contar miles de anécdotas de lucha. Por ejemplo, después del conflicto de la línea H en 2018, varios compañeros terminamos detenidos. Nos juntamos y decidimos ir a Roma a ver al Papa. Fue una de las mejores experiencias que viví junto a él.
Convivimos una semana y charlamos de todo un poco. En esas conversaciones él me explicaba cuál era su ideal de sindicato. Me decía que a la gente que trabaja para la gente y para los trabajadores hay que cuidarla.
También me habló de las personas que él valoraba dentro del sindicato, ya fuera por su trayectoria de todos estos años o por amistad. Durante esa semana dormimos, desayunamos, almorzamos y cenamos juntos. Él parecía un tano más: nos pasamos comiendo pastas.
Él de Boca y yo de River; él de izquierda y yo peronista; él ateo y yo creyente. Recuerdo que en ese viaje que compartimos, recorrí las iglesias de Roma y Nápoles, porque son magníficas, enormes, con una estructura sorprendente. Yo entraba, me ponía a rezar, y él me esperaba en la puerta con mucho respeto.
Beto Pianelli, compañero de tantas luchas ¡hasta la victoria siempre!
