LOS MEDIOS COMUNITARIOS EN PANDEMIA

POR QUIQUE ROSITTO, CONDUCTOR DEL PREMETRO, SEC. DE PRENSA AGTSYP.

La pandemia del COVID-19 nos enfrentó con un mundo que no imaginamos ni en nuestras peores pesadillas, un escenario que sólo algunas películas de Hollywood se animaron a plantearnos. Un mundo dominado por el terror, el egoísmo, por la incertidumbre, por la incredulidad, pero también por muchos focos de generosidad a lo largo y ancho del planeta.

En la Argentina, los medios de comunicación tuvieron un rol clave en este periodo histórico, no siendo ajenos a los debates políticos y científicos, alrededor de los métodos de prevención, uso de tapabocas o el ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio).

Claramente hubo una fuerte postura militante de la mayoría de los medios hegemónicos, que trabajaron incesantemente para poner a la sociedad en una situación de incapacidad para discernir lo que era verdadero y lo que era falso, lo que se definió con el término “infodemia“. Para ello, se valieron de todas las herramientas y recursos a su alcance, desde poner en pantalla a una conductora de televisión promocionando el dióxido de cloro como método preventivo frente al COVID-19, propagandizando las movilizaciones anti cuarentena o difundiendo noticias falsas y rumores infundados sobre las vacunas y el sistema de vacunación que organizó y puso en marcha el Gobierno Nacional.

En este punto, aparece claramente cuál fue y sigue siendo, en Pandemia, la función de los medios comunitarios en nuestro país: la primera línea de difusión transmitiendo información clara, certera y con fundamentos, haciendo frente al negacionismo, al discurso único, a los movimientos anti-ciencia y anti-vacunas por excelencia. Para ese fin, se utilizaron, algunas herramientas que resultaron fundamentales.

La primera de ellas, la posibilidad de dar testimonio de los eventos de primera mano. Los medios comunitarios trasmitían cual era la real situación cotidiana, la agenda del día, siguiendo de cerca la evolución de la crisis sanitaria. Tuvieron la capacidad de explicar que estaba sucediendo, abriendo los micrófonos a científicos, investigadores, y sobre todo una importantísima impronta federal.

La crisis sanitaria intensificó de una manera que no habíamos visto antes, la necesidad de una construcción de comunicación federalizada pero que no pierda de vista la situación local ya que la pandemia afectaba en formas muy distintas no sólo por regiones, sino por provincias e incluso por ciudades de una misma región.

Foto Gentileza: FM La Tribu.

Los medios comunitarios también disputaron la creación de sentido común, dando lugar a espacios científicos, columnas de opinión, editoriales, reportajes, crónicas, coberturas desde los más diversos lugares.

Los y las periodistas que pusieron el cuerpo diariamente durante esa crisis profunda en los medios de comunicación, trabajaban para difundir qué es lo que se estaba investigando y produciendo en el campo científico a lo largo y ancho del planeta para poder atravesar esta crisis. Se habían convertido en una suerte de compilación universal de la ciencia, sin perder nunca la mirada local.

Desde este punto, surgen algunos desafíos para quienes creemos en la comunicación popular, alternativa y democrática. Reflexionar y tratar de entender, a través de espacios de debate, como debemos visualizar y de qué manera tenemos que reaccionar frente a las nuevas amenazas, los negacionistas del cambio climático, los anti vacunas, terraplanistas y dinámicas racistas que están creciendo en todo el mundo y en nuestro país a una velocidad peligrosa.

Es momento de poner en claro que cuestionar el rol de los medios en general, sin poner en cuestionamiento la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, o la Ley de Pauta Publicitaria, es insuficiente, es escaso y eso nos lleva al siguiente desafío: discutir en profundidad cual es el rol del Estado frente a los medios.

Si creemos que el Estado debe tener una actitud abstencionista, dejando que “la mano invisible del mercado” defina cuál es el rol de los medios de comunicación, o impulsamos un modelo Keynesiano, con el Estado invirtiendo a través de pauta oficial, a través de programas de capacitación y de inversión en redes de comunicación y acceso a Internet, que permitan la generación de espacios plurales, democráticos y abiertos.

Esta crisis sanitaria sin precedentes en el mundo moderno nos ha dejado un enorme reto como comunicadores y comunicadoras. El primer paso, es construir y sostener espacios donde podamos debatir y elaborar modelos de transmisión de la información con actitud responsable, que nos permitan mantener en pie una comunicación creíble, y que esta comunicación confiable se constituya como sostén de cohesión de nuestra sociedad.

Foto de portada, gentileza: La Tinta.

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