Acoplando

El aborto es legal o clandestino, deciden ustedes

POR JESICA CAMPOS. TRABAJADORA DEL SUBTE. BOLETERA LÍNEA D

Después del 28 de septiembre, Día por la Legalización del Aborto en América Latina y el Caribe, se vio un nuevo un despertar en el movimiento feminista, inquieto ya ante el silencio del ejecutivo y el proyecto prometido que jamás se envió al Congreso. El agite traspasó las redes y llegó a las calles. Desde la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, decidieron empapelar las paredes de verde con la consigna Aborto Legal 2020. Pintaron pañuelos sobre la vereda y esta semana convocan a colgar cintas en la ciudad. Porque es urgente y es prioridad. Así dice la consigna de la cual también participó el mes pasado Amnistía Internacional, quien, a modo de protesta, dejó delante de las puertas del Congreso ramos de perejil y otra hierbas, con las que hoy se aborta en la clandestinidad. «Apretá el botón verde» escribe la organización de Derechos Humanos en su página de Instagram.

Le habla a Alberto Fernández, actual presidente. El que en su discurso de apertura, realizado el primero de marzo de este año, antes de la cuarentena, prometió que en 10 días iba a presentar su propio proyecto, aclaro, no el de la Campaña. Sin embargo, seguimos esperando. Ya pasó demasiado tiempo.

Nueve veces se presentó el proyecto. Quince años lleva la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Más de 700 organizaciones de por medio. Hablo de un consenso horizontal y feminista, forjado en encuentros y asambleas. El proyecto es nuestro y así debe quedar en la historia. Exigimos que se trate, nada más. Muchas nos preguntamos por qué se dilatan tanto los derechos que benefician a las grandes mayorías.

Me gustaría hablar del último debate que se dio en el 2018, tras la media sanción en la Cámara de Diputados. Pero no sin antes mencionar que en el 2019, con la excusa de las elecciones, el Congreso sesionó 15 veces en todo el año. Rompieron record. Mientras tanto, en el 2020, en medio de una pandemia, nos han dicho que no es prioridad y que todavía podemos seguir esperando. El problema es que las mujeres siguen abortando y se les debe garantizar el acceso a la salud, entre otros derechos hoy vulnerados. Es falso que se saturaría el sistema, porque existe un protocolo para abortar con pastillas y es doméstico. Lo voy a repetir todas las veces que haga falta: todas las muertes por aborto clandestino son evitables y el Estado es responsable.

En la Argentina un senador es el representante de los intereses de su provincia. Tenemos 24 provincias y por cada una de ellas, 3 senadores. Al momento de votar una ley, la que pone las cosas en orden es el vicepresidente. En 2018, la última vez que se discutió, estaba Gabriela Michetti.

Este artículo lo escribí hace 2 años y todavía recuerdo las caras de muchos. También recuerdo que se llevó la sesión a cabo de muy mala manera. Marcando una clara diferencia entre los que estaban en contra de la ley y a favor. Dándole mucho más tiempo a los primeros a exponer y apurando y hasta interrumpiendo a los que eligieron votar por encima de sus creencias. Llegado un punto, Michetti cortó el micrófono y se fue. A ese nivel.

Cabe aclarar que Michetti nunca ocultó su postura en contra del aborto. Mauricio Mauri tampoco y aún así el proyecto se trató por iniciativa del oficialismo de aquel entonces. ¿Por qué? Porque es una cuestión de derecho. Aún así, fue su vice, la que llegó a cuestionar las excepciones del Código Penal de 1921, diciendo… me da impresión hasta repetirlo, que hay cosas mucho peores que una violación.

El debate fue larguísimo. Empezó a las diez y media de la mañana del día miércoles 8 de agosto y terminó a las tres y media de la madrugada del jueves 9. Los votos ya se sabían. Antes de empezar había una mayoría confirmada que iba a votar en contra. Al menos 37 contra 31 que estaban a favor. Después había indecisos o quienes se abstenían. Esto no cambió en ningún momento. A las ocho de la noche ya había perdido la es esperanza, hice un esfuerzo enorme por escuchar a quienes estaban ahí y me fije bien sus nombres y sus partidos. De hecho, la página de Economía Feminita se encargó de detallar cada uno de sus votos en distintos gráficos. Los pueden encontrar en su artículo «AbortoLegal: contando porotos».

A pesar de los argumentos, que acá voy a retomar, el debate, más que perder la fe en la política por completo, me hizo tomar conciencia acerca de las elecciones. Y si hay algo en lo que pensé que estábamos todas de acuerdo era en no volver a votar un antiderecho. Lamentablemente, me equivoqué. Conocida es la alianza del peronismo con la Iglesia. Conocidos son los nombres de los gobernadores oficialistas que no aplican el Protocolo en sus provincias. Conocido es el hecho que en dos mandatos, la actual vicepresidenta, Cristina Fernández, no trató el proyecto.

Elegí cinco hombres y cinco mujeres y traté de mostrar por donde venía la cosa. Cada uno tenía diez minutos para hablar. Por supuesto también se cagaron en el tiempo, ya que estamos. A modo general les puedo decir que varios empezaron su discurso agradeciendo a un montón de gente como si estuvieran en la premiación del Martín Fierro. Porque sí, el país los estaba mirando, pero muchas de nosotras no los aplaudimos. Al contrario. No olvidamos.

Escuchando me di cuenta que lo que más les molestaba de la triada era la palabra «gratuito». Los senadores hicieron hincapié acá, aún sin nombrar la palabra, cuando decían que íbamos a abortar en cualquier momento y sin fundamento. Ninguno tenía en cuenta lo traumático de la situación y no, no nos sale gratis. Hay secuelas. Hay dolor y hay muertes.

También admitieron en más de una ocasión que no podían votar dejando de lado sus creencias y hasta les parecía injusto que algunos de sus compañeros senadores se lo hayan pedido. Injusto no, más bien lógico. No toda tu provincia responde a tus creencias. Es más, vivimos en Democracia, no en una Teocracia. Deberían priorizar el bien común antes que el personal. Me cansé de escuchar discursos autorreferenciales. Llegado un punto ya no quería que me pidieran perdón por votar según su creencia. No sos ningún mártir. Estás mirando para otro lado y lo único que rescato de los 38 que votaron es la hipocresía con las que se manejaron. Se llenaron la boca hablando de una prevención que no existe.

Por último quiero decir que hubo mucha movilización de parte de los dos lados. Se vio mucho pañuelo celeste esta vez, no fue así en Diputados. Sin más preámbulo, estos son algunos de los ganadores en el debate. Al lado de cada nombre aclaré la cantidad de minutos que hablaron, tengan en cuenta que eran diez, máximo y que todos estos discursos lamentables están a disposición de cualquiera que quiera escucharlos, en el canal de Youtube del Senado:

► Dalmacio Vera (25´)

Yo recorro mi provincia y recorro los barrios de mi provincia y la verdad que si encima a los pobres, desde que volvió la democracia, no le podemos llevar luz, ni agua. No le podemos dar educación de calidad, no le podemos dar seguridad, no le podemos dar salud. Ir a decirle que tengan cuidado y no tengan hijos, en esta ampliación de las posibilidades de practicarse el aborto por voluntad propia, esta cuestión de la condición social, no le podemos dar todo esto.

Lo estás diciendo vos: no les podés dar nada. ¿Qué hacés ahí sentado entonces? Ciento veinte mil pesos cobran (n/a: hay que actualizar esta cifra)

► Mario Fiad (20´)

Cualquier situación podría ser invocada para demandar la situación de la práctica abortiva en cualquiera momento del embarazo (…) Puede impulsar una suerte de prácticas eugenésicas lo que significaría un evidente retroceso en nuestro país en materia de los derechos para las personas con la discapacidad. El proyecto vulnera otros derechos ya reconocidos como el de objeción de conciencia.

No, y no. La ley habla de catorce semanas, no cualquier momento, y también de la objeción de conciencia. No van a ser perseguidos ni tratados como criminales, como dice. No se preocupe que no se los va a tratar como las pibas ahora.

►  Inés Brizuela y Doria (17´)

No todo lo nuevo es bueno, es sabido que hay novedades que atrasan. Una medida es progresista cuando con sus efectos logra un mayor grado de bienestar para un mayor número posible de personas, no es el caso de la medida que se propone.

No. Ya estamos atrasados. Y esta ley le está dando la posibilidad a mujeres sin recursos a acceder a los derechos que ustedes les están negando ahora: salud, igualdad de oportunidades, libertad de pensamiento y de creencia, autonomía y dignidad, entre otros.

► Esteban Bullrich (10´)

No desconocemos la realidad. Sabemos que hay mujeres que toman la trágica decisión de ir a un aborto. Creen que es un desafío que no pueden superar, una situación que es más grande que ellas mismas, una molestia, un estorbo en su proyecto de vida. Pero que una mujer aborte es un fracaso de la sociedad, de cada uno de nosotros (…). La maternidad no debería ser un problema. Deberíamos reconocer ese fracaso para entender que el aborto es un fracaso, no es una política pública o de salud. El aborto es un fracaso social.

Vos sos un fracaso social, Bullrich. Ok, perdón. Pero admitís el fracaso, porque no hay ni educación, ni información, ni un sistema de salud apropiado, pero no hacés nada al respecto. Al igual que los demás, no das una alternativa a la ley. Es el no, por el no. Y para colmo habla de la maternidad como si fuera su decisión y no nuestra.

► Rodolfo Urtubey (11´)

Este proyecto no es necesario, ni es conveniente (…) Nos tenemos que poner a discutir cuáles son las causas, cuál es el límite, a qué se refiere, qué es el peligro a la vida. La violación está clara en su formulación, aunque hay algunos casos en donde la violación no tiene esa configuración clásica de la violencia sobre la mujer. Sino que a veces la violación es un acto no voluntario, con una persona que tiene una inferioridad absoluta de poder frente al abusador, por ejemplo en el abuso intrafamiliar, donde no se puede hablar de violencia, pero tampoco se puede hablar de consentimiento. Sino de una subordinación o sujeción. No es la violación clásica.

Siento tanta vergüenza, bronca y lástima, que no puedo escribir nada. En el debate esto fue lo más ofensivo que escuché De donde se mire, es gravísimo. A lo que nos rebaja. Mirá, es simple, si no hay consentimiento, hay violación.

► Magdalena Quintana (11´)

Sea cual fuera el resultado que tengamos hoy, todos tenemos que trabajar para que la mujer no llegue al estado de vulnerabilidad en el que la coloca la vida misma. Esa es nuestra responsabilidad. Entonces digo que responsabilizo a todos en el pasado, porque hubieron sectores que no quisieron que se implementara tal asunto político. Hubieron personas que consintieron, no dieron la batalla y no dieron respuesta. Y esa falta de respuesta es la que se ve hoy en la calle y duele.

Un discurso extraño. Ella misma dice que no se puede seguir ignorando el tema. Pero no ve respuesta en el proyecto al considerarlo anticonstitucional. Su punto de vista está enfocado más desde acá, que desde las creencias. Hablo tranquila y parecía tocada. Pero no lo suficiente. La palabra aborto le repele y se nota.

► Ada Iturrez (15´)

Desde el momento de la concepción hay vida, bastando afirmar que la persona por nacer es un ser humano distinto a su madre cuya dignidad debe ser reconocida y cuya vida debe ser protegida (…) Mi voto no puede ser otro que rechazar la media sanción que viene de Diputados. Y este voto no es en contra de nadie sino a favor de la vida. Es mi convicción y la de la mayoría de los santiagueños.

Lo escuché de otros senadores. Más de una vez me puse a pensar en esto. ¿Pero no hay que buscar lo mejor para su gente? El Norte es un tema. Es donde más se hacen abortos y aún así es donde más pañuelos celestes hay. La iglesia está muy metida, falta ESI y, en aquel entonces, hasta hacía falta un Protocolo.

► Mirian Boyadjian (17´)

Este proyecto vulnera la constitución de 13 provincias, incluso de la mía que dice que todas las personas gozan del derecho a la vida desde la concepción. (…) Pero pregunto dejaremos que sea ley la posibilidad de practicar un aborto durante los nueve meses y hasta el día anterior al nacimiento (…) ¿No estaríamos abriendo una puerta muy peligrosa y a malas interpretaciones si lo hacemos? Quiénes somos nosotros para decidir si una vida vale más que la otra. Por otro lado si lo hacemos avanzados, ¿qué método usarían los médicos para sacar ese niño?

La única en Tierra del Fuego que está en contra. Mostró los dos pañuelos, dando igual importancia a la madre y el hijo por nacer y pidió unión, pero no ofreció ninguna alternativa. No entiende tampoco que los pañuelos representan intereses antagónicos. Marco el argumento de que pasa por encima de las constituciones provinciales, porque varios se enfocaron acá. Es un tema que habría que tratar en serio. Pero sigue siendo raro como malinterpreta el proyecto: ni se practica un aborto después de las catorce semanas, ni se criminaliza a los médicos. Este error fue arrastrado por varios senadores.

► Jose Mayans (23´)

Yo les digo lo siguiente: imaginen que a ninguno de los de acá nos negaron el derecho a la existencia. A los de la plaza, tampoco. Por eso, como decía esa música de los 70: ‘Déjalo ser’ (…) María sabía que cuando aceptó la concepción podía ser muerta apedreada, pero su decisión cambió los tiempos y ese pueblo en tinieblas recibió la luz hace 2000 años. Eso fue revolucionario para su tiempo.

Este tipo fue épico. No sólo habló durante más de veinte minutos en un ir y venir de músicos y religión, sino que en los diarios quedó como el que justificó su voto con un tema de los Beatles. No se puede sacar mucho de él, pero es anecdótico. Al igual que el resto planteó que si no hay vida, no hay derechos, un razonamiento que no lleva a ningún lado hoy. Ah, también habló del costo de la ley, pero no con la debida información. No es un gasto mayor, sino menor para el gobierno legalizar el aborto.

► Cristina Fiore (29´)

Establece un tipo penal tan abierto que depende de quién lo interprete, se aplicará una sanción o no (…) Entre las semanas catorce, donde está el aborto permitido, y la semana quince, donde pasa a ser un delito, no pasa nada extraordinario. Estamos hablando exactamente de la misma persona (…) ¿Qué pasa con la persona que no tiene ninguna autonomía? De repente un anciano que tiene demencia senil, ¿es menos persona que antes? (…)

Yo no sé si porque ya estaba quemada y eran más de la una de la mañana, pero encontré algo de coherencia. O realmente desee que hubiera coherencia. Si bien habla del Código Penal, hay que decir que lleva 100 años desactualizado. El aborto no es un asesinato, así que el proyecto ya no habla de delito, ni de tipo penal.

Como último, no puedo dejar de mencionar a Cristina del Carmen López Valverde, quien reconoció que no leyó el proyecto de ley sobre Interrupción Voluntaria del Embarazo (14 páginas tiene y usted tiene un solo trabajo, señora) pero que a la hora de votar, lo hizo en contra. Porque la lógica te la debo.

La sesión terminó y muchos salieron a festejar. Me lo pregunté antes y lo hago ahora: ¿qué festejan?

Me gustaría decirles igual a todos los senadores que gracias a ustedes ya sabemos ahora por dónde encarar el proyecto. Todos justificaron su voto en base a una creencia personal. Entonces vamos a quitarle toda voz y voto a la iglesia. Hay que soltar esta institución medieval, porque no se puede seguir metiendo en asuntos públicos. No el día de hoy. Porque la Única Verdad no tiene cabida en Democracia.

SUBTERADIO
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