Acoplando

DEBATE ABORTO: ¿Qué dijeron verdes y celestes en el inicio del debate?

POR JÉSICA CAMPOS. TRABAJADORA DEL SUBTE. BOLETERA EN LA LÍNEA D.

Día 1

El martes 1 de diciembre comenzó a debatirse, en Comisiones, la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Las reuniones se llevaron a cabo durante toda la semana pasada y días más tarde se confirmó lo que muchas esperábamos: el jueves 10 llega por fin a la Cámara de Diputados. Sin embargo, en cuanto a Senadores, no hay todavía una fecha definida.

Cabe recordar que existen dos proyectos sobre la materia. El de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito que lleva 15 años de lucha y el que prometió Alberto Fernández durante las últimas elecciones. Además el presidente va a presentar el Plan de los mil días que busca, según sus propias palabras, «proteger los vínculos tempranos, el desarrollo emocional y físico y la salud de manera integral de las personas gestantes y de sus hijos e hijas hasta los tres años de vida».
En el comienzo de esta primera reunión informativa, hablaron solo los representantes del Poder Ejecutivo, es decir, la secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra, quien colaboró en la redacción de este proyecto, junto con el Ministro de Salud, Ginés Gonzáles García y Elizabeth Gómez Alcorta, quien dirige el Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad.
Ibarra comienza hablando del Plan de los mil días y la necesidad de diálogo entre ambos proyectos. Quizá porque considera a la maternidad como uno de los momentos más hermosos de la vida y es obligación del Estado acompañar esta decisión tan personal. Desde luego reconoce a las pioneras del derecho a decidir y si bien sabe que la ley por sí sola no va a alcanzar, resulta curioso como reivindica la objeción de conciencia, una traba para la ampliación de derechos como sostiene la Campaña. Incluso habla de cómo en los países que se legalizó el aborto, la mortalidad materna bajó. Pero no cuestiona la penalización después de la semana 14 de su proyecto, a pesar de que denuncia, casi al mismo tiempo, que hoy la criminalización condena a las mujeres a la clandestinidad. Finaliza diciendo que «haya más derechos reproductivos, más embarazos deseados, más salud, más familia y más vida».

Por otra parte, Ginés Gonzáles García hace hincapié en la justicia social y la desigualdad estructural que expone este tema. Habla de un problema que ya tiene solución y se aplica en todo el primer mundo desde hace ya 50 años. Al igual que Ibarra denuncia la estigmatización hacia las mujeres y cómo los servicios de salud no dan una respuesta adecuada. Nos recuerda no solo la importancia de la Educación Sexual Integral (2006) sino también la existencia del Programa de Salud Sexual y Reproductiva (2002) junto con el Plan de Prevención del Embarazo (2017). También nos muestra en una gráfica los egresos de los hospitales por abortos provocados (con una percha, dice, o una aguja) y espontáneos. Si bien bajó estos años, continúa diciendo, se debe al uso del Misoprostol que encima es de difícil acceso, no solo por lo económico, sino por la desinformación. ¿Pero quién condena su uso? Sin vincular ambos hechos, menciona la importancia de respetar la creencia personal.

Por último, Gómez Alcorta habla del sistema mixto (se legaliza hasta cierto periodo y se penaliza después) que toma el proyecto del Ejecutivo y analiza desde los artículos 13 al 17. Aclara que se mantiene la pena de 15 años del actual Código Penal a quien causare un aborto sin consentimiento de la persona gestante (término que toma de la Campaña, consecuente con la Ley de Identidad de Género) pero se reduce de 3 meses a 1 año a quien obrare con consentimiento tras la semana 14. El artículo siguiente, entretanto, incorpora un nuevo tipo penal que se aplica a quien dilatare injustificadamente, obstaculizare o negare la práctica de aborto en los casos legalmente autorizados. Siempre teniendo en cuenta la objeción de conciencia, pero no los médicos que se excusan en ella para no aplicar el derecho. Sostiene que ya no pueden mirar para otro lado, pero ese mismo día, en Jujuy, le negaban la ILE a otra niña de 12 años. Gómez Alcorta, antes de terminar, pide que nunca más haya una muerta por aborto clandestino.

Tras esta presentación, llegan los saludos de Carmen Polledo y Macela Campagnoli, ambas con el pañuelo celeste atado a la muñeca. Aún así, admiten la necesidad de despenalizar. Este es el piso. Por algo el proyecto del Ejecutivo incorpora el sistema mixto, además del Plan de los mil días que prometen mejorar. Porque el aborto, según ellas, no es un derecho que el Estado deba promover. En contraposición, Silvia Lospennato, que sí está a favor, destaca la madurez de la sociedad al dar de nuevo este debate y asegura que este proyecto contiene lo mejor de aquella media sanción que se obtuvo en 2018.

Tras un cuarto intermedio arrancó la ronda con los primeros 10 oradores. Cada uno de ellos contaba con 7 minutos para exponer y después se les podía hacer preguntas. Mi objetivo acá es reproducir algunos argumentos y creencias personales que se entremezclan en el tratamiento. Las sesiones están disponibles en el Canal de Youtube del Diputados.

Empezaron hablando, quienes estaban en contra:

► Pepe Di Paola, sacerdote de la arquidiócesis de Buenos Aires

El aborto admite la eliminación de la vida, invocando una respuesta superior (…) ¿Después de este cuál es el próximo paso? ¿La eliminación de los ancianos, disfrazado con el eufemismo de la muerte digna? Después del Nunca Más muchos se preguntaban cómo se ha llegado a tal grado de deshumanización (…) Quien justifica el aborto, justifica la pena de muerte. Y yo estoy en contra de la pena de muerte y en contra del aborto. Ser progresista significa defender la vida y nada más.

Habla, sorprendido e indignado, sobre el «apuro» de sancionar esta ley. Pero este debate lleva años en las calles y muchos le dirán después que no es algo exprés y que la última sesión del 2018 está disponible en Internet. Si bien habla de un problema humano, no religioso, cita al Papa Francisco, el mismo que preguntó en una carta abierta: «¿Es justo alquilar un sicario para resolver un problema?». Siguiendo esta línea, el sacerdote habla del aborto, fruto de un pensamiento cuasi nazi que adoptan países capitalistas. Se adjudica el papel de representante del «pueblo» de la villa, las provincias y las mujeres pobres. Muchos hicieron esto.

► Rodolfo Barra, ex ministro de la Corte Suprema

Los derechos del niño gozan de prioridad en la exigibilidad jurídica, cuando sus derechos colisionan con los intereses de los adultos (…) Se trata de una prioridad absoluta que implica protección y auxilio en cualquier circunstancia (…) Una idea tan singular, es decir, si hay aborto podemos interrumpir la adquisición de los derechos del niño, llevaría a poner exclusivamente en la voluntad de la madre la adquisición de derechos de su hijo. Este absurdo es lo que significa el aborto.

Exige que el derecho de una vez se defina en relación con «las humanidades por nacer». Debate que se da desde el siglo pasado, porque no es tan simple y los Tratados Internacionales no son tan específicos. Esto en relación a que llevan décadas sin actualizarse, a pesar de que la sociedad sigue avanzando. Esto ocurre también con nuestro Código Penal. Aún así, él lo zanja muy fácil y cito «a partir de la concepción». Entonces el óvulo, incluso antes de que se implante en el útero, ya es un niño con derechos.

► Úrsula Basset, abogada especializada en familia

Este proyecto está peligrosamente moldeado por una matriz patriarcal. Dice que empodera a la mujer porque le da derecho a decidir (…) El modelo de mujer que propone es la que es dueña de su cuerpo, como el hombre que puede elegir no cargar con el peso de la filiación, porque la deposita afuera de su cuerpo (….) Es un problema de crisis de identidad del feminismo. Si el modelo de la mujer independiente copia o emula el modelo del hombre, o si el feminismo elige valer su identidad de mujer orgullosa de su diferencia. Fijensen que es un proyecto que silencia a la mujer, ni siquiera las nombra.

Curioso discurso. El tema filosófico de la identidad es interesante, pero acá hablamos de derechos. Más específicamente de igualdad de derechos. No nos pueden seguir usando como incubadoras, mientras nos prohíben el goce. Si el hombre puede disfrutar tranquilo del sexo, es porque sabe que el cuerpo lo ponemos nosotras. Así que no nos vengan a hablar más de irresponsabilidad. Exigimos el derecho a decidir, el mismo que tienen los tipos cuando se abren de piernas y se lavan las manos. Pero Úrsula a ellos no les cuestiona su paternidad ausente. No les cuestiona sus privilegios.

► Andrea Imbroglia, Caritas y en representación de la Conferencia Episcopal Argentina, organismo rector de la Iglesia Católica

Nadie puede decirnos lo que piensan y viven las mujeres en situación de pobreza (…) Les aseguro que quienes abogan por su representación y dicen que quieren el aborto, o no las conocen o faltan a la verdad. El aborto no es un pedido de las comunidades vulnerables (…) Las mujeres ven al aborto y todo lo que la rodea como una gran crueldad y así evaluaran a las legisladoras y legisladores (…) No se pueden eliminar miles de vidas.

Otra que se adjudica la Única Verdad y la Única Representación de las mujeres más pobres. Dicen que ellas no piden aborto (¿les dan la información o las tratan de asesinas?) en base a experiencias personales y creencias subjetivas, como si no fuéramos millones de mujeres y disidencias las que habitamos este territorio. Pero ella se limita a su periferia, sus sagrados metros cuadrados, donde las consecuencias del aborto clandestino no existen, porque todas quieren maternar. Claro que apoya el Programa de los mil días, pero le resulta insuficiente.

A favor, hablaron:

► Nelly Minyersky, militante por el aborto legal

Morales hay muchas. Hay muchos eventos en la vida que pueden ser considerados pecados para determinadas morales y no por eso el derecho lo tiene que proteger y asegurar (…) Invito a todos, a mí también, a despojarnos de nuestras subjetividades propias, muy respetables, y pensar que estamos legislando para millones. Y estos millones que no comparten estas ideas, no están obligados a practicarlas. En cambio, si se niega el derecho al aborto, a la ESI, se obliga a muchas mujeres a cambiar su proyecto de vida y entrar en el campo del delito. Esa es la gran diferencia.

Reconoce a las mujeres que lucharon por esta ampliación de derechos. Habla de nuestra intimidad, autonomía y libertad. Derechos que no pueden ser violados ni por el Estado, ni por la Iglesia. Hacé hincapié en el artículo 19 del Código Civil, que muchos mencionaron, pero que no es un impedimento para legalizar el aborto. También habla del desarrollo embrionario y el embarazo para entender mejor las etapas evolutivas, porque un embrión no es un «bebé chiquito» y el embarazo, al igual que la maternidad, no puede seguir siendo incuestionable y romantizado a punto tal de que te obliguen a gestar, porque este es tu único rol y parte de tu identidad.

► Estela Diaz, ministra de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual (Provincia de Buenos Aires)

Lo que resulta inaceptable, cuando se niega el debate respecto a la sexualidad, es transformar a la gestación en una obligación o en una condena por tener sexo. Es considerarnos, a las mujeres, un instrumento de la reproducción humana, más allá de nuestra propia voluntad y proyecto de vida (…) Escuchamos algunos agravios y expresiones que son dolorosas cuando las mujeres abortan. Desde irresponsables hasta asesinas, genocidas, antipatria (…) Pero las mujeres sabemos de la enorme responsabilidad que supone cuidar de los otros y las otras. El 75% de la tarea de cuidado familiar, comunitario, social, lo hacemos las mujeres.

Felicita al presidente por cumplir con una promesa de campaña, por la que muchas lo habrán votado, y dice que su proyecto no se contradice con el de la Campaña, parece que no leyó sobre la objeción de conciencia que la misma Campaña critica. Por supuesto saluda el Plan de los mil días. Pero ella misma dice que se enfoca en tres puntos: la sexualidad, la responsabilidad en la decisión y la importancia del tema. Hay que decir que lo hace muy bien  y presenta datos concretos para justificar su postura.

► Mónica Fein, ex intendenta de Rosario

Un grupo de mujeres auto convocadas nos acercaron el primer Protocolo de Interrupción Legal del Embarazo, hace 16 años. Un año después de que Rosario hubiera tenido el primer Encuentro Nacional de Mujeres. Y escuchamos, trabajamos juntas, y con decisión política avanzamos.(…) En el 2012 garantizamos Misoprostol en todos los centros de salud. Más de 50 en la ciudad. Y desde el año pasado se fabricá en el laboratorio público (…) Hemos logrado disminuir la internación por complicaciones por aborto, segundo hay una taza menor de embarazo adolescente y por último hemos evitado muertes maternas.

Usa a Rosario de ejemplo y trae estadísticas. Aclara que adhiere al proyecto de la Campaña y habla de su experiencia como secretaria de Salud (horizontal, porque no solo destaca la voluntad política sino del movimiento feminista) donde pudo ver como se consolidó un modelo que lleva 30 años igualando oportunidades en el acceso a la salud, basado en la garantía de derechos con una mirada territorial y participativa. Al igual que Ginés, hace hincapié en la importancia de la salud sexual y reproductiva, pero ella la identifica con una conquista de las mujeres. No se equivoca.

► Ricardo Gil Lavedra, ex ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Nación

Desde ya que la vida debe tutelarse desde la concepción, pero esta protección no es necesariamente penal. Esta tutela no es absoluta (…) La protección es incremental de la vida, es decir, a medida que progresa el embarazo se elevan las expectativas de vida del por nacer, pero en todos los casos hay que confrontar esta tutela con los derechos de la madre, en lo que hace su autonomía, su salud y su dignidad. En las primeras semanas de gestación prevalece la voluntad de la madre de no serlo, de no proseguir con el embarazo.
Con el debido respeto, aclara, ni la Constitución Nacional, ni los Tratados Internacionales, nos impiden legislar sobre la materia. Es más, el tema está saldado, asegura, y da varios fallos, incluso cita a nuestra propia Corte Suprema con el Fallo FAL. En ningún lado los organismos internacionales disponen la criminalización de la mujer por abortar. Al contrario. Acá hay una discriminación hacia los derechos de las mujeres que no termina más y una ficción en donde se emula al embrión con un chico. Esto se hace en nombre de la religión y los sentimientos y terminan justificando no solo una falacia, sino hechos horrendos. Como es la maternidad forzada a niñas violadas y eso sí choca contra la Convención de los Derechos del Niño. Hasta es considerado tortura.

Hasta acá el día uno y algunos de sus oradores.

Al igual que en el 2018, los antiderechos que obligan a muchas a parir y piden Educación Sexual, para luego decirte «con mis hijos no te metás», no traen ninguna alternativa a la problemática de la mortalidad materna, la clandestinidad, la violación sistemática de Derechos Humanos por parte del Estado y la desigualdad estructural que rodea a la mujer que se puede medir, sí, se puede medir, hasta el Indec registra la pobreza feminizada. Igual, no sorprende la postura de los celestes, si ellos defienden la muerte de su dios crucificado, no la vida de las mujeres.

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