Acoplando

DDHH. “¿Dónde está mi papá? Si saben dónde ésta lo quiero saber”.

Por Miguel “pipi” Gonzalez. Trabajador del subte. Secretario de DDHH de AgtsyP.
El 17 de marzo del 2021 en una mañana nublada y fría, pero no tanto como puede esperarse en Neuquén al sur de nuestro país, hasta ahí fuimos acompañando al compañero Lucas López (Pro secretario de DDHH del sindicato hermano de la Asociación del Personal Aeronáutico). Lucas debía dar testimonio en el juicio llamado La Escuelita VII, por la detención y desaparición de su padre Jorge Alberto Asenjo por el terrorismo de estado.

Al llegar a las puertas del tribunal nos encontramos con gente que lo recibía de manera muy afectuosa y conmovida de tenerlo ahí, de poder acompañarlo en ese momento tan simbólico e importante, poder dar testimonio en busca de verdad y justicia.

Flameaban las banderas de los sindicatos y organizaciones de DDHH en las afueras del Tribunal: ¡Madres de Plaza de Mayo de Neuquén y Alto Valle, CeProDH, ¡Jóvenes por La memoria, ¡Radio zona libre, PRT-ERP Ni olvido ni perdón Justicia!!!, Asociación de Familiares de detenidos desaparecidos y ex presos políticos Cutral-co y Plaza Huincul Neuquén, APDH Neuquén, Acá se está juzgando genocidas aten, SECASFPI Neuquén, APA Juventud “Lucre como bandera”, Metrodelegadxs, UTE, CTA. Una con la imagen del CHE, otra con la imagen del Dr. Hugo Cañon y fotos de los represores imputados. No están solxs, un colectivo acompaña y se hace presentes cada vez que algún compañerx debe dar testimonio.

El primer testimonio lo dio Carlos Gargiulo, empleador y amigo de Jorge Asenjo, los dos eran hinchas de River, hablaban de política, Carlos peronista y Jorge era de izquierda. Recuerda que con el tiempo y en democracia se dieron cuenta que el guarda espalda del suegro Felipe Sapag era Guglielmineti, un servicio de inteligencia.

Luego vía zoom dio testimonio Nilda Valente, compañera de Jorge que en ese momento estaba embrazada de Lucas, relató el inmenso periplo de familiares y amigos recorriendo diferentes dependencias del ejército y policiales preguntando por el paradero de Jorge.

Por ultimo ingresó a la sala Lucas, se lo veía sereno, miró al tribunal y apoyó un pequeño libro de Tejada Gómez sobre el escritorio, luego de unos minutos le preguntó al tribunal si los imputados estaban mirando, la respuesta fue sí. Miró fijamente la cámara, levantó una foto de su padre y mientras lo veían los represores detenidos les preguntó “¿Dónde está mi papá? Si saben dónde ésta lo quiero saber”.

Contó como con la ayuda de amigos familiares y sobrevivientes fue reconstruyendo la militancia de su padre, entre muchas referencias muy lindas concluyó en que era centralmente un buen tipo.

Hoy él es más grande que su papá en el momento de su desaparición. Un abogado defensor le preguntó de que equipo de fútbol era, Lucas con total naturalidad le agradeció su pregunta porque había contado que no pudieron ir juntos a la cancha y se había olvidado de contar: “Mi viejo era de River y yo soy de Boca, y eso pasó porque no lo conocí, y ahora con lo que dije las gallinas que me acompañaron se van a cagar de risa” expresó con emoción contenida, entre risas y lágrimas.

También se dirigió al tribunal, diciéndole que deberían permitir que las audiencias se transmitan porque estar ahí no es fácil:

“…uno cuando esta acá se desnuda y no lo puede hacer otra vez por todo lo que significa, y leer los testimonios no es lo mismo…”

Para terminar, compartió a todxs porque se llama Lucas, y solicitó le permitan leer una parte del libro del poeta Tejada Gómez: “Ahí va Lucas Romero”.

Lo llamaremos Lucas porque me suena a mucho

aunque me ha dicho el cura que no anda con su santo

¿y qué?,

¿si a mí me suena?,

¿y qué hay?,

¿qué tanto santo?,

¡lo llamaremos Lucas porque a mí se me canta!

¡y basta para un niño que en una de esas crece

y me lleva en sus ojos

y muero mucho menos si quedo en su mirada!

Ahí nomás, con inmensa emoción, entre aplausos gritamos: ¡JORGE ASENJO PRESENTE!

Jorge tenía 37 años, era periodista en el diario El Mundo, vivía en la localidad de Cinco Saltos del alto valle Rio Negro, trabajó como administrativo en una empresa frutícola donde logró formar una cooperativa con los empleados, militante del PRT-ERP. El 12/06/1976 fue detenido en su domicilio, por personal del ejército. Los testimonios de Nilda y otrxs sobrevivientes le permitió saber cómo estaba Jorge y en qué Centro Clandestino de Detención lo tenían secuestrado.

Los espacios de DDHH de los sindicatos de distintas centrales, en unidad, conformamos la Intersindical de DDHH. Entendiendo que lxs 30 mil compañerxs detenidxs desaparecidxs son parte del movimiento obrero.

Por todo esto gritamos:

¡¡¡ 30.000 COMPAÑERXS DETENIDXS DESAPARECIDXS PRESENTES!!! ¡¡¡AHORA Y SIEMPRE!!!

SUBTERADIO
SUBTERADIO

TRABAJAR MENOS PARA TRABAJAR TODXS